Friday, February 09, 2007

Cuento (Primera de Cinco partes)

Resultaba que Esther, había conocido a Rodrigo (papá de América) desde temprana edad y había quedado inmediatamente enamorada de él, Rodrigo venía de una familia reconocida, de buen dinero y con un trabajo importante. Fue un flechazo a primera vista, así que no tardo en pedir matrimonio a Esther, y poco después de sus cuatro meses de noviazgo se casarón, De aquel matrimonio nació América y Julián, iban escalando pisos entre la sociedad empresarial mexicana, así que contaban con un modo de vida más que estable, pero un buen día de regreso de una interminable reunión familiar en casa de la familia de Rodrigo, regresaban manejando tranquilamente a su casa, Rodrigo tenía la luz verde del semáforo y de pronto, como de la nada, apareció un auto sin luces, conducido por un muchacho de 17 años, acompañado de sus amigos, el muchacho jamás vio la camioneta y aunque hubiera podido verla a la velocidad en que iba y en el estado etílico que se encontraba no hubiera podido hacer nada.

Los ojos de Rodrigo brillaron con el centelleó de las luces del auto, los ojos no eran otros sino aquellos hundidos en el terror y en espanto, los ojos que se convierten en reflejos proféticos por que saben lo que esta apunto de acontecer. El chillar de las llantas fue estremecedor, solo se escuchó un sonido final y fue el de los fierros retorciéndose por el impacto. El golpe fue de frente para el Mustang Maverick de los setentas en el que iban los muchachos y de costado para la camioneta donde iba Rodrigo y su familia. No hubo tiempo de gritos de alerta, ni nada, solo el golpe y el sonido abrumador.

8 comments:

Erika. said...

Efectivamente, esas situaciones no dan tiempo de nada...

Esperaré las otras dos partes, para saber qué sigue :P

Saludos!

webita said...

... silencio

W said...

chale..... no me gustan las novelas en fascículos.... apúrate !!

Kix said...

Cruz Cruz!!! Yo le tengo pavor a esos borrachazos, especialmente cuando viajo con mi nena.

Mira, te voy a decir algo con riesgo a que me tachen de extremista: a esas personas que provocan muerte debido a exceso de alcohol, debieran llamárseles asesinos y tratarse como tal. No circunstanciales, porque creo poco probable que alguien los obligue a embriagarse. Si se ponen borrachos es por su propia decisión.

santo said...

pues saludos porque no podemos decir nada hasta que este la historia complete

Rev. Alexander Strauffon said...

Mencionando el Maverick me has traido recuerdos.

Interesante la introduccion directamente a los hechos cruciales. Me agrada. Tal y como ya dijo una amiga tuya aqui mismo, tienes versatilidad a la hora de escribir.

Maik said...

Sería interesante, saber de la vida del muchacho de 17 años que conducía el Mustang de los sesentas.

Gracias por tu apoyo, por estar en la cercanía pese a la distancia. Siento, que si estiro la mano con fuerza, casi puedo tocar tu hombro.

Un abrazo, hermano.

Lorena said...

chin, que feo, pobrecita familia...
oye, se escribe se casaron... sin acento ;-)